
Construimos este calentador de patio halógeno para que fuera una fuente compacta de alta potencia: un emisor infrarrojo de alta salida que realmente tiene sentido para espacios abiertos. Funciona donde los calefactores por convección no dan resultado, enviando el calor directamente a las personas y superficies en lugar de desperdiciar energía en el aire.
Potencia, voltaje y tamaño: todo sencillo
Estos calentadores suelen funcionar con 230V o 240V y consumen entre 1.5kW y 2.5kW. Esa elección de voltaje mantiene el cableado manejable a la vez que proporciona la corriente necesaria para un calor radiante intenso. El tubo de cuarzo suele medir alrededor de 300mm de largo, concentrando mucho filamento en una huella pequeña. Esa concentración proporciona calor intenso en un espacio reducido, pero también implica que la lámpara debe estar diseñada para soportar esa temperatura y que se debe mantener la distancia de seguridad adecuada.
Qué hay en el interior y por qué es importante
En el núcleo hay un filamento halógeno de tungsteno sellado dentro de un tubo de cuarzo. El ciclo halógeno mantiene estable el filamento incluso a temperaturas muy altas, evitando el ennegrecimiento y asegurando un rendimiento constante durante toda su vida útil. El cuarzo soporta calentamientos y enfriamientos rápidos, y dado que las temperaturas son elevadas, la elección de recubrimientos es crítica. Utilizamos conectores R7s porque soportan la alta corriente, y el reemplazo de la lámpara es un procedimiento sencillo de instalación directa.
Calor exterior que realmente funciona
En un patio, este sistema emite calor infrarrojo inmediato que atraviesa el aire en movimiento, por lo que se mantiene la sensación de calor incluso con viento. El tubo compacto permite mantener el reflector delgado, proporcionando calor focalizado sin una estructura voluminosa.
Un aspecto a tener en cuenta: la superficie se calienta. Por eso se incorporan protecciones, y es necesario respetar las distancias de montaje para garantizar la seguridad.