
¿Por qué la mayoría de los calentadores infrarrojos fallan en ambientes húmedos? (Y cómo lo solucionamos)
Seamos honestos: la mayoría de los calentadores infrarrojos simplemente no están diseñados para funcionar en el mundo real. Si los coloca en un garaje húmedo o cerca de zonas donde hay salpicaduras de agua, es cuestión de tiempo antes de que dejen de funcionar. Por lo general, esto ocurre porque la humedad llega hasta los terminales eléctricos, y ahí termina todo. Queríamos evitar eso. Por eso creamos nuestra serie con clasificación IP44.
¿Qué significa realmente “IP44”?
No necesita un manual para entenderlo. En resumen, significa que hemos creado una especie de protección alrededor de las partes internas del calentador. Esta protección impide que entrada cualquier cosa mayor a 1 mm, además de evitar que el agua penetre desde cualquier dirección. Hicimos esto sellando la carcasa y utilizando juntas resistentes en los puntos donde entran los cables. Es una solución sencilla, pero marca la diferencia entre un calentador que dura años y uno que se daña en cuanto el aire se vuelve húmedo. Sin estas medidas de protección, la condensación puede entrar fácilmente. Eso provoca la corrosión de los cables y, finalmente, el calentador deja de funcionar. No es nada bueno.
El problema entre calor y humedad
Aquí está la parte complicada: los tubos infrarrojos se calientan mucho. Cuando ese calor intenso entra en contacto con el aire frío y húmedo, se produce condensación. Es como una ventana empañada en invierno. Si esa niebla permanece sobre el vidrio de cuarzo, este se desgasta con el tiempo. Para evitar esto, utilizamos materiales en la carcasa que permiten que el calentador “respire” lo suficiente para evitar la formación de niebla, pero sin permitir que entre agua. También movimos los conectores eléctricos lejos de las zonas donde hay salpicaduras de agua, y reforzamos los sellos alrededor de los soportes de la lámpara. Si el agua alcanza un terminal eléctrico, todo se acaba. Al mover esos componentes, mantenemos las partes internas del calentador secas y funcionales.
Las compensaciones necesarias
Bueno, nada es perfecto. Al añadir toda esta protección, el calentador se vuelve un poco más grande. Además, debido a la carcasa protectora, pesa un poco más. Asegúrese de que el soporte que utilice pueda soportar ese peso adicional. Un último consejo: revise los sellos cada seis meses. El calor y el frío hacen que las juntas se expandan y contrajan, y con el tiempo pueden romperse. Si los sellos se dañan, la protección también se pierde. Mantenga las juntas bien ajustadas, y su calentador podrá funcionar en los entornos más húmedos sin problemas.